El río San Francisco o Vicachá (en su denominación original), nace en el páramo de Cruz Verde y baja desde el cerro de Monserrate a Bogotá, para confluir luego con el río San Agustín, más conocido como Canal de los Comuneros. El Vicachá (“resplandor de la noche” en chibcha) llegó a ser el río más caudaloso de la región y marcaba el límite norte de la misma.
En la década de 1930 se decidió su canalización y, sobre él, se construyó la Avenida Gonzalo Jiménez de Quezada, en honor al fundador de la ciudad, cuyos restos reposan en la capilla de Santa Isabel de Hungría, en la Catedral Primada de Bogotá. Entre 1999 y 2001, la ciudad emprendió las obras del denominado “Eje Ambiental”, que recuperó parte del curso original del río; el proyecto, bajo el diseño de los arquitectos Rogelio Salmona y Luis Kopec, fijó el trazado de la vía, con el río como centro del paisaje, rodeado de palmas de cera y pimientos muelles, especies nativas colombianas.
Pese a su denominación como parque, su espacio se corresponde con una plaza, al ser un lugar aglutinante y referente de la ciudad, con un entorno de edificaciones que se han desarrollado en función del área. Se tiene noticia de la zona, como lugar de mercado y encuentro de los habitantes, desde la época indígena y, a partir del siglo XVIII, como sitio de concentración y reunión. Hacia el final del siglo XIX existía en su costado suroccidental el puente de Santander, levantado en terrenos del Molino del Cubo, originalmente de propiedad de los jesuitas y, posteriormente, de la Nación.